Es la primera pregunta que hace todo el mundo y la que peor se responde. Buscas «cuánto cuesta crear una página web» y encuentras desde 300 € hasta 15.000 €, sin que nadie te explique qué separa una cifra de la otra.
La respuesta corta: el precio depende de cuánto trabajo de decisión asume quien la hace. Lo barato no es la web, es el reparto. Si pagas poco, la estrategia, los textos y el posicionamiento los acabas poniendo tú.
Este artículo desglosa qué estás pagando en cada caso, qué cuesta cada tipo de proyecto y cómo comparar dos presupuestos que parecen lo mismo y no lo son.
Desglose de los elementos que influyen en el presupuesto de una web profesional
Cuando alguien te pasa un precio, detrás hay cinco partidas. Saber cuáles incluye te dice más que la cifra final.
Estrategia y estructura
Decidir qué secciones necesitas, en qué orden va la información y qué busca en Google tu cliente. Es lo primero que desaparece de los presupuestos baratos, y es lo que separa una web que capta de una que solo existe.
Si nadie hace este trabajo, lo acabas haciendo tú sin tener criterio para hacerlo. Ahí nacen las webs bonitas por las que no entra nadie.
Diseño
Una plantilla comprada cuesta entre 30 y 80 €, y se nota: hay cientos de negocios con la misma. Un diseño a medida parte de tu marca, tus fotos y tu sector.
La diferencia no es estética. Con plantilla eres uno más; a medida se te reconoce. En sectores muy saturados —restauración, inmobiliaria, estética— eso es media batalla.
Contenidos
La partida que más presupuestos hunde. Escribir los textos, seleccionar y editar las fotos. Si no está en el presupuesto, es tuya: y es justo el motivo por el que hay tantos proyectos parados meses esperando «los textos del cliente».
Pregunta siempre quién escribe. Si eres tú, cuenta las horas que te va a llevar.
Desarrollo
Construir la web: que funcione en móvil, que cargue rápido, que los formularios lleguen. Aquí es donde más varía el esfuerzo según lo que pidas: no cuesta lo mismo una web de cinco secciones que una con zona privada, reservas o varios idiomas.
Puesta en marcha
Dominio, alojamiento, formularios, analítica y verificación en Google. Son horas de configuración que existen aunque nadie las nombre.
Diferencias de coste entre una web corporativa, una landing page y una tienda online
No son el mismo producto ni de lejos. Esto es lo que cambia y cuánto se mueve el precio en el mercado.
| Tipo | Rango habitual | Qué cambia respecto al anterior |
|---|---|---|
| Landing page | 400 – 1.200 € | Una sola página con un objetivo: captar contactos o vender un producto. Menos estructura, pero el texto tiene que estar muy afinado |
| Web corporativa | 1.200 – 3.000 € | Varias secciones, arquitectura pensada para posicionar, más contenido que escribir |
| Tienda online | 2.400 – 6.000 € | Catálogo, pagos, envíos, control de stock y formación para que la gestiones tú |
| Proyecto a medida | Desde 6.000 € | Zonas privadas, integraciones con tu programa de gestión, multiidioma, funcionalidad propia |
Un negocio local que quiere aparecer en Google y captar clientes suele estar en la franja de la web corporativa. Por debajo, casi siempre falta algo que acabarás pagando aparte.
Un aviso sobre las landings. Salen baratas, pero solo funcionan si detrás hay tráfico: publicidad, una campaña o una lista de correo. Una landing suelta, sin nadie que llegue a ella, es la forma más rápida de tirar 800 €.
Si lo tuyo es vender producto, el salto a tienda online no es solo de precio: es otro tipo de proyecto, con gestión diaria detrás.
¿Por qué el desarrollo a medida sale más rentable a largo plazo?
Voy a responder esto con números en lugar de con adjetivos. Y con honestidad: no siempre sale más rentable. Al final de la sección está el caso en que no.
Compara dos escenarios a tres años, que es lo que suele durar una web antes de rehacerse:
| Plantilla barata | Desarrollo a medida | |
|---|---|---|
| Inversión inicial | 400 € | 1.800 € |
| Licencias y plugins de pago | ~200 €/año | 0 € |
| Alojamiento | ~15 €/mes | Muy bajo o incluido |
| Arreglos por actualizaciones que rompen algo | 2 o 3 al año | Prácticamente ninguno |
| Vida útil realista | 2 años | 4-5 años |
A los tres años, la plantilla ha costado la inversión inicial más unos 600 € de licencias, unos 540 € de alojamiento y las horas de cada arreglo. Y a los dos años hay que rehacerla, así que se suma otra vez el punto de partida.
No es un cálculo exacto —tu caso variará— pero el patrón se repite: lo barato se paga en cuotas, y la cuota es tiempo tuyo cada vez que algo se rompe.
Hay dos costes que no salen en ninguna tabla y son los que de verdad duelen:
- La web caída en temporada alta. Si tu facturación se concentra en verano, un fallo en agosto no cuesta lo que cuesta arreglarlo: cuesta lo que dejas de vender.
- Depender de alguien que ya no está. Muy común aquí: la web la hizo un conocido, un primo o un becario que ya no responde. Nadie tiene los accesos y hay que empezar de cero.
Cuándo no compensa el desarrollo a medida
Si acabas de empezar y todavía no sabes qué vendes ni a quién, una web sencilla que te saque del paso es una decisión sensata. Vas a cambiar de idea varias veces, y no tiene sentido pagar por un traje a medida antes de saber tu talla.
El desarrollo a medida compensa cuando el negocio ya está definido y la web tiene un trabajo que hacer: captar contactos, vender o posicionar.
Costes ocultos a evitar: mantenimiento, hosting y actualizaciones de seguridad
Estos cuatro existen siempre. Si un presupuesto no los menciona, no es que no los tenga: es que aún no te los han contado.
Dominio. Entre 10 y 40 € al año según la extensión. Barato, pero comprueba una cosa: que esté a tu nombre. Es más frecuente de lo que parece que el dominio quede registrado a nombre de quien hizo la web, y entonces no puedes moverte sin su permiso.
Alojamiento. De gratuito a unos 30 € al mes según la tecnología. Una web construida como archivos estáticos cuesta una fracción de lo que cuesta una que necesita un servidor trabajando en cada visita.
Mantenimiento. Entre 30 y 100 € al mes. Cubre actualizaciones, copias de seguridad y soporte. No es opcional aunque lo parezca: una web es software y el software se degrada.
Licencias de plugins. El coste invisible de las plantillas. El formulario, la galería, el traductor: cada uno con su suscripción anual. Suman más de lo que nadie calcula al empezar.
Pregunta clave antes de firmar: ¿qué pasa si dentro de un año quiero cambiar de proveedor? Si la respuesta no es «te llevas el dominio, los archivos y los accesos», ahí hay un problema.
Cómo evaluar un presupuesto de desarrollo web en el Maresme y la Costa Brava
Pon dos presupuestos al lado y busca la respuesta a estas preguntas. Si alguna no está por escrito, pregúntala antes de decidir.
- ¿Quién escribe los textos? La partida que más se cae y la que más trabajo te dará a ti.
- ¿Es diseño a medida o plantilla? Pide ver dos proyectos anteriores: si se parecen demasiado entre sí, es plantilla.
- ¿Qué incluye exactamente «optimizada para SEO»? Por sí solo no significa nada. Que te concreten las acciones.
- ¿Podré editarla yo? Y si es que sí, que te lo enseñen antes de firmar, no después.
- ¿Qué pasa si algo se rompe? Plazo de respuesta y qué entra y qué no en el mantenimiento.
- ¿De quién son el dominio y los archivos? Por escrito.
- ¿Qué plazo hay y desde cuándo cuenta? Casi siempre empieza cuando entregas contenidos, no cuando firmas.
Dos cosas propias de trabajar aquí
La estacionalidad manda. Si tu negocio vive del verano, el momento de hacer la web es el invierno. En junio llegas tarde: entre el proyecto y el tiempo que Google tarda en posicionarte, la temporada se te ha ido. Es la conversación que más repito en primavera.
Cuidado con el «me la hace un conocido». No por la calidad —a veces es buena— sino por lo que pasa después. Cuando esa persona cambia de trabajo, tu web se queda sin nadie que la actualice y sin nadie que tenga los accesos. Si vas por ese camino, al menos asegúrate de que el dominio y el alojamiento están a tu nombre.
Entonces, ¿cuánto va a costar la mía?
Depende de cuatro cosas, y con ellas se puede cerrar un precio en una conversación: cuántas secciones necesitas, si hay que escribir los textos, si vendes producto y si tienes que conectar con algún programa que ya usas.
Nosotros publicamos los precios en la página principal precisamente para que no tengas que pedir presupuesto solo para saber si entras en rango. Un proyecto completo parte de 1.490 €, y lo cerramos por escrito antes de empezar: sin ampliaciones a mitad de camino.
Si quieres saber en qué franja está tu caso, mira cómo trabajamos el desarrollo web a medida o escríbenos con dos líneas sobre tu negocio. Te decimos qué rango tiene sentido antes de que gastes nada — y si creemos que todavía no te toca hacer la web, también te lo decimos.

